"Las cosas no ocurren por mera casualidad,
muchas veces una oportunidad suele estar presente ante nuestros ojos y somos
ciegos para verla y comprenderla.
- No llegamos a ella por casualidad, llegamos a ella porque estabamos listos
para recibirla."
Creo importante compartir con ustedes algo que aprendido
por mi propia experiencia, el valor de una sentencia Zen que dice:
- "Las cosas no ocurren por mera casualidad, muchas veces una oportunidad
suele estar presente ante nuestros ojos y somos ciegos para verla y comprenderla.
- No llegamos a ella por casualidad, llegamos a ella porque estabamos listos
para recibirla."
Esta es una historia real, ocurrida en Nueva Inglaterra en 1923.
La pieza de oratoria y de motivación -conocida como "Qué haría si tuviese verdadera Fe"- (solamente sera un extracto por ser muy extensa)
"Un sacerdote presbiteriano tenía un sueño en su vida, quería crear un hogar para los niños huérfanos de su comunidad.
Sin embargo, necesitaba mucho dinero para eso y no lo tenía.
De algún modo, este deseo incumplido era una frustración en su vocación y sentía que su incapacidad para hacerlo era una prueba de sus limitaciones y de su poco valor como sacerdote.
Su mujer (recuerde que los sacerdotes presbiterianos pueden casarse), que conocía
sus angustias y frustraciones le dijo:
- El Señor ha dicho "pide y se te dará"... ¿por
qué no se lo pides a él de una buena vez?
- Mujer !!, sería un acto de soberbia que le pida a Dios que cumpla mis
sueños, ese es el desafío para el que venimos al mundo !!
- Pero se supone que crees en la palabra y debes servir de ejemplo a lo que
predicas... si tú tienes dudas de que ella es cierta y se cumple, no
puedes predicarla !!
Impactado por el razonamiento de su mujer se decidió a implementarlo,
fue a su escritorio y empezó a preparar un sermón sobre el valor
de la palabra de Dios y del modo en que los hombres a veces dudan de ella.
Al día siguiente en su mensaje a su congregación les explicó
sus sueños y sus esperanzas.
Este mensaje -que luego se hizo famoso y ha formado parte en obras de oratoria-
y ha servido de base a cientos o miles de discursos, se llamó: "Qué
haría si tuviese verdadera Fe"
Le explicó a su congregación sus sueños de crear un orfanato y de ayudar a miles de niños, le explicó que no podía hacerlo porque no tenía el dinero necesario y que nunca se había animado a pedirlo y que tal vez, eso se debía a que no creía del todo en la palabra de Dios ("pide y se te dará") y que se sentía mal sabiendo que por su falta de fe y su falta de resultados, miles de niños seguían sufriendo sin recibir ayuda.
Le dijo a su congregación que eso no era bueno y que los hombres verdaderamente viven esta vida para cumplir sus sueños y para cambiar la vida de la gente y que muchas veces no lo hacen porque carecen de fe, el coraje o la confianza para saber que las cosas pueden verdaderamente ser cambiadas si uno lo desea y lo pide.
Terminó su sermón sintiéndose feliz y calmado, había liberado su alma de la angustia que lo había acompañado durante años.
En la puerta del templo, mientras despedía a los feligreses y recibía sus felicitaciones por tan estupenda pieza de motivación, uno de ellos le pidió hablar a solas unos instantes.
Caminando por los jardines este hombre le dijo:
- ¿Verdaderamente Usted quiere fundar ese orfanato o fue sólo
un ejemplo que usó en su sermón?
- Claro que quiero crearlo !!, es mi máximo sueño desde hace años
y nunca he sido capaz de realizarlo.
- Pues sepa Usted que tiene mi apoyo, tengo el dinero suficiente para hacerlo
y de las mil formas distintas en que podría gastarlo, esta me parece
la mejor. ¿Se atreve verdaderamente a hacerlo si lo ayudo con el financiamiento?
Y allí nació una de las organizaciones que más ayuda han
dado a niños huérfanos en la historia."
Cada vez que uso esta bellísima historia, mucha gente piensa que vamos a hablar de Dios o del poder de la oración.
Sin duda se y conozco del poder de Dios y de las oraciones, pero no se trata aquí de "luego de rezar, acuéstese a dormir la siesta y su vida cambiará" !!
Nada más alejado de ello y verdaderamente creo que sería un acto de soberbia pensar que Dios se va a dedicar a resolver mis asuntos personales mientras yo descanso -y aunque me haya dedicado mucho a los rezos-.
Además, si repasa la historia, verá que la misma no trata de un "milagro"... Dios no hizo que este sacerdote ganase un premio en la lotería o que encontrase un tesoro escondido en los jardines de la iglesia.
Lo que este sacerdote usó fueron tres herramientas poderosísimas y que en el fondo TODOS tenemos o podemos tener si lo quisiéramos.
- Tenía una comunidad
- Ofreció Valor
- Pasó a la Acción
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